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LOS INVITO A DESCUBRIR LOS SECRETOS COSMICOS

viernes, 31 de agosto de 2012

Gravity Wave

Increible Nube de Oleaginosa, hace pensar que estas dentro del mar



Alerta de tsunami en Japón, Indonesia, Filipinas y Hawai tras un sismo

El terremoto fue de 7,9 grados en la escala de Ritcher y mar adentro. Ordenaron evacuar las costas de las posibles zonas afectadas.

Un fuerte terremoto de 7,9 grados en la escala de Ritcher se registró hoy frente a las costas de Filipinas, informó el Instituto Geofísico estadounidense Usgs.
El epicentro fue localizado a 34,9 kilómetros de profundidad, en mar abierto a cerca de 106 kilómetros de Guiuan, 175 kilómetros de Mindanao y 749 kilómetros al sudeste de Manila,
precisó Usgs.
Después del sismo, el centro de monitoreo del Pacífico lanzó un alerta de tsunami para Indonesia, Filipinas, Japón, Guam, Papua Nueva Guinea y Hawai.
El gobierno de Filipinas ordenó evacuar seis provincias costeras. En tanto, el centro vulcanológico invitó a los residentes de la costa a refugiarse en zonas altas
No obstante, la Japan Meteorological Agency (Jma) precisó que el alerta es de oleadas de hasta 50 centímetros para toda la costa oriental del archipiélago (a excepción de Hokkaido) y en particular de las islas de la prefectura de Okinawa.
Fuentes: Agencias
reedicion:diarioclarin

¿cuántos colores hay realmente en un arcoíris?

Usualmente se dice que en un arcoíris no hay más que siete colores, pero, para un fenómeno tan milagroso, ese número es realmente insuficiente.

Right Eye/flickr
El arcoíris es uno de los fenómenos ópticos más sorprendentes que existen en este mundo, una conjugación casi milagrosa de la realidad física, la natural y el entendimiento y la sensibilidad humanas que lo han convertido en un símbolo fantástico, mágico, puente entre dos esferas que sin este recurso permanecerían siempre separadas.
Por otro lado, ya en cuestiones técnicas, el arcoíris es también un fenómeno con el que pueden ejemplificarse los problemas en torno a la percepción humana del color. Como sabemos, los colores tal y como los conocemos, existen porque la estructura de nuestro ojo así nos los hace ver. El mundo sería totalmente distinto si uno solo de los componentes de nuestro sistema ocular cambiara.
En el caso del arcoíris, usualmente se dice que su diversidad cromática es séptuple, esto es, que son siete colores los que componen su espectro: rojo, naranja, amarillo, verde, azul, índigo y violeta. Sin embargo, esta consigna podría no ser del todo precisa, sobre todo tomando en cuenta las distintas frecuencias que un fotón puede tener en las frecuencias de onda visibles al ser humano.
Ethan, un colaborador del sitio Science Blogs, nos explica, de entrada, las particularidades de nuestro ojo:
La mayoría de los humanos tienen tres tipos separados de conos (lo cual nos hace tricrómatos), un total de (100)3 = 1 millón de colores discernibles para el ojo humano típico. Algunos nacen sin uno de estos tres tipos, creando la condición conocida como ceguera al color; los ciegos al color (dicrómatos) solo pueden ver (100)2 = 10,000 distintos colores. Por el otro lado, algunos tienen 4 distintos tipos de conos, haciéndolos tetracrómatos y permitiéndoles distingue más de (100)4 = ¡100 millones de colores distintos!
Con estos antecedentes, resulta que “hay más colores en un arcoíris que estrellas en el Universo o átomos en tu cuerpo, pero eso va más allá de lo que podemos percibir. Tu ojo imperfecto puede (probablemente) discernir únicamente cerca de un millón de colores distintos cuando ves un arcoíris, y en realidad cualquier otra cosa”.
Asimismo, los bastones, el otro tipo de células básico para nuestra vista, combinan su sensibilidad al brillo (la misma sensibilidad de un fotón) para interactuar con los conos y brindar la capacidad de distinguir un centenar de matices de un mismo color: en condiciones de brillo intenso, los conos se mueven hacia el frente del ojo, cada uno con un sistema propio de percepción de amplitudes de onda de la luz visible.
En suma, un arcoíris es, de por sí, un fenómeno cuya complejidad se agudiza por las muchas circunstancias físicas, anatómicas y fisiolígicas involucradas en su percepción.
pijamasurf





luna llena azul este viernes 31 de agosto


Este viernes 31 de agosto ocurrirá el fenómeno conocido como “blue moon” o “luna azul”, la segunda luna llena en un mismo mes.


La luna llena, uno de los fenómenos astronómicos más cotidianos pero no por ello menos sorprendentes, tendrá este viernes 31 de agosto una significación especial, una especie de duplicación gracias a la cual tendremos dos lunas llenas en un mismo mes.
La llamada “luna azul” es un evento que ocurre en promedio cada dos años y medio, distinguiéndose por el hecho de que en un mismo mes — excepto febrero, por el número de sus días— pueden observarse dos distintos plenilunio. Este año, la primera luna llena de este mes se dio el 1 de agosto.
En cuanto al término, “luna azul”, se trata de una traducción literal de la expresión inglesa “blue moon”, en donde, contrario a lo que pudiera pensarse, no hay ninguna alusión a los tintes que pudiera adquirir nuestro satélite natural. El enigma es más bien etimológico, pues en el inglés medieval, cuando “blue” se escribía “belewe” y tenía también el sentido de “traidor”, “blue moon” se refería a esa luna que antes de la imposición del calendario gregoriano era todavía una luna de Pascua y no la primera luna de la primavera, una luna “falsa” o “traidora”: “belewe moon”. Con el tiempo se acuño también la frase “once in a blue moon”, para expresar lo inusual de un hecho.
Sea como fuere, este viernes nosotros tendremos la oportunidad de admirar esta especie de doppelgängerlunar.

pijamasurf




martes, 28 de agosto de 2012

El Curiosity manda imágenes de alta resolución desde Marte

El vehículo que recorre la superficie marciana muestra capas de rocas y postales del Monte Sharp

Imagen tomada el 23/8 -para calibrar la cámara del Curiosity- del área sudoeste del aterrizaje.  Foto: / NASA

Imagen de alta resolución tomada desde la base del Monte Sharp en Marte.  Foto: / NASA

La imagen muestra el punto más alto del Monte Sharp, en Marte.  Foto: / NASA
PUBLICO DIARIO LA NACION

La NASA divulgó las primeras imágenes en color y alta resolución tomadas por el vehículo Curiosity en Marte, que muestran un montón de capas de roca donde los científicos estudian centrar su búsqueda de ingredientes químicos de la vida en el Planeta Rojo.
Las sorprendentes imágenes muestran hileras dispares cerca de la base de la montaña de 5 kilómetros que se levanta en el gran valle antiguo conocido como cráter Gale, donde el Curiosityaterrizó el 6 de agosto , comenzando su misión de dos años.
Los científicos estiman que transcurrirá un año antes de que el vehículo de seis ruedas, movido por energía nuclear, alcance físicamente las capas más interesantes a los pies de la montaña, a unos 10 kilómetros del lugar de aterrizaje.
De acuerdo con las primeras imágenes orbitales, las capas parecen contener arcilla y otros minerales hidratados que se forman en presencia de agua.
Mientras que anteriores misiones a Marte hallaron importantes pruebas de gran cantidad de agua saliendo de la superficie, el Curiosity tiene la tarea de estudiar materiales orgánicos y otros compuestos considerados necesarios para que evolucione la vida microbiológica.
El proyecto de 2.500 millones de dólares, la primera misión astrobiológica de la NASA a Marte desde las investigaciones de la década de 1970 con las cápsulas Viking, es el primero que lleva todos los elementos de un laboratorio geoquímico de vanguardia a la superficie de un planeta distante..

lunes, 27 de agosto de 2012


El Album de las Galaxias


Son los grandes ladrillos de la macro estructura cósmica. Enormes islas de estrellas, gas y polvo que, de tanto en tanto, interrumpen las cada vez más profundas y oscuras lagunas de vacío que dominan el universo. Las primeras galaxias nacieron unos pocos cientos de millones de años después del Big Bang. Y, al principio, no eran más que colosales nubes deformes de gas (casi todo hidrógeno), que merced a sucesivos choques y fusiones comenzaron a crecer y crecer. La gravedad las fue modelando lentamente, de afuera hacia adentro. Y de a poco, en sus interiores, los parches más densos de gas originaron las primeras estrellas. 
Hoy, 13 mil millones de años después del gran estallido primigenio, el universo cuenta con unos 100 mil millones de galaxias. Una cifra aterradora en la que la Vía Láctea, a pesar de todo su esplendor, se pierde irremediablemente. Sin embargo, hasta hace apenas un siglo, la mayoría de los científicos creía que nuestra galaxia era todo el universo. Recién a mediados de los años 20, un astrónomo parco, amigo de las pipas y del buen tabaco, descubrió que las difusas siluetas que mostraban los telescopios no eran otra cosa que galaxias muy distantes: Edwin Hubble había corrido el velo que nos separaba del verdadero reino galáctico. Un reino que de pronto se reveló extremadamente rico y exquisitamente variado. Hubble observó galaxias de todos los tamaños y formas. Y trató de clasificarlas según su aspecto: desde entonces se habla de “espirales”, “elípticas” e “irregulares”. Pero durante los últimos años, el telescopio espacial que lleva su nombre, y otros monstruos de la astronomía óptica, nos están revelando especímenes con los que Hubble ni siquiera soñó. E incluso, espectaculares colisiones que causan escalofríos de sólo imaginarlas. A continuación, un pequeño álbum de galaxias “clásicas” –vistas con ojos modernos– y otras rarezas especialmente elegidas del extravagario cósmico.

1. Andromeda: un clasicoEs uno de los iconos de la astronomía. Y no podría faltar en ninguna colección de galaxias que se precie de tal: Andrómeda es una de las maravillas del cielo nocturno. Y bien puede decirse que es la “hermana mayor” de la Vía Láctea. Se trata de una típica galaxia espiral, formada por 400 mil millones de soles y fabulosas nubes de gas y polvo. En sus brazos abundan las estrellas azules, jóvenes y calientes. Y en su enorme núcleo esférico predominan las estrellas más amarillentas y ancianas. Durante los últimos años, distintos estudios han sugerido que allí se esconde un súper y voraz agujero negro. Andrómeda y la Vía Láctea son, por lejos, las dos galaxias más grandes del “Grupo Local”, formado por más de treinta integrantes. Y a pesar de estar a más de 2 millones de años luz de distancia, es una de las más cercanas. De hecho, Andrómeda es el objeto más lejano que puede verse a simple vista, aunque esa luz que nos llega haya partido cuando el género Homo recién comenzaba a existir, en Africa. Pero las hermanas no siempre estarán separadas: ambas se están acercando –forzadas por su propia gravedad– a una velocidad de 500.000 km/hora. Y dentro de tres mil millones de años se darán un abrazo fatal que originaráuna nueva supergalaxia (de todos modos, el espacio interestelar es tan enorme que es casi imposible que sus estrellas choquen entre sí). Como veremos más adelante, estas colisiones son moneda corriente en el universo.

2 y 3. Vecinas irregularesNo todas las galaxias son tan enormes y elegantes como Andrómeda. Hay otras mucho más chicas y desprolijas: son las irregulares. Y una de ellas es nuestra vecina más próxima. Hasta hace una década, parecía que la galaxia más cercana a la Vía Láctea era la famosa Nube Mayor de Magallanes. Pero en 1994, un grupo de astrónomos de la Universidad de Cambridge descubrieron una galaxita a “apenas” 60 mil años luz, del otro lado del centro de la Vía Láctea. Como puede verse en la fotografía –que muestra parte de ella, escondida detrás de algunas estrellas de nuestra propia galaxia– no es gran cosa. Se la conoce como “Galaxia Enana de Sagitario”, y la pobre está siendo desgarrada, devorada y asimilada por la Vía Láctea. Canibalismo galáctico, con todas las letras.
Mejor suerte, al menos por ahora, tiene NGC 6822, también integrante del Grupo Local, pero que está más lejos (a 1,5 millón de años luz). Es otra galaxia irregular, un poco más grande, y llama la atención por las grandes nebulosas de emisión (masas de gas excitado por la radiación de estrellas cercanas) que la rodean, especialmente visibles en la parte superior de la imagen como pequeñas manchitas.
4. La furia de Centauro ASaliendo del Grupo Local, y ya a 10 millones de años luz de casa, nos encontramos con un peso pesado. A diferencia de las anteriores, Centauro A es una galaxia elíptica. Y esta imagen –tomada por uno de los cuatro telescopios que forman el Very Large Telescope (VLT), el coloso europeo instalado en el norte de Chile– la muestra con lujo de detalles. Centauro A está atravesada por un grueso sendero de polvo, que bloquea la luz de buena parte de sus estrellas. Y tiene un núcleo extremadamente energético –mucho más que el de la Vía Láctea– que constantemente emite generosas dosis de ondas de radio, rayos X y rayos Gamma. La fuente de esa energía serían los ardientes remolinos de materia cayendo hacia un agujero negro central. Según algunas evidencias recientes, en la compleja estructura de Centauro A pueden adivinarse los restos de una pequeña galaxia espiral, que alguna vez fue atrapada y devorada. La canción se repite.
5 y 6. El Monstruo y el SombreroEn este álbum no podían faltar otras dos vedettes del catálogo de Messier: M87 y M104, más conocida como la galaxia “Sombrero”. Ambas forman parte del gran cúmulo galáctico de Virgo, distante a unos 60 millones de años luz. Esta verdadera metrópolis cósmica está formada por más de dos mil galaxias, y su enorme gravedad está atrayendo a todo el Grupo Local: hacia allí marcha la Vía Láctea, Andrómeda y todas sus pequeñas compañeras. La reina indiscutida del Cúmulo de Virgo es la monumental M87, que con un billón de estrellas es, sin dudas, una de las galaxias más grandes y masivas de todo el universo. Su forma pasablemente esférica la ubica en la categoría “elípticas”, y como ocurre con este tipo de galaxias –y a diferencia de las espirales– su población estelar es muy anciana, y contiene muy pocas nubes de gas y polvo. Tal como muestra la fotografía, el monstruo de Virgo está rodeado de cientos de cúmulos globulares –agrupaciones esféricas de miles estrellas– que parecen revolotear como moscas alrededor de un elefante. No hace falta explicar por qué la galaxia “Sombrero” se llama así. Esta gran galaxia espiral es una de las vistas más pintorescas del cielo. Y se nos muestra de perfil, ostentando una gruesa banda de polvo que recorre su zona central (más o menos similar a la de Centauro A). Un resplandeciente núcleo central y un halo muy extendido –formados por miles de millones de estrellas mayormente anciana– completan su simpática silueta.
Distintas observaciones y análisis espectroscópicos sugieren la presencia de agujeros negros en ambas galaxias. Y el de M87 estaría acorde a las dimensiones de su hogar: se calcula que tiene unas 3 mil millones de masas solares. Desde los años 90 parece cada vez más evidente que toda gran galaxia –incluso la nuestra– alberga un súper agujero negro en su centro. Y hasta se piensa que son una condición necesaria para su origen y evolución.
7. El “renacuajo” del HubbleUna de las imágenes más recientes y llamativas del Telescopio Espacial Hubble es la de una insólita galaxia con “cola” ubicada a 420 millones de años luz. Su nombre formal es Arp 188, pero es mucho más conocida como “el renacuajo”. Salta a la vista el porqué. Esa cola está formada por millones de estrellas, y mide casi 300 mil años luz de largo (unas tres veces el diámetro de la propia galaxia). ¿Cómo explicar semejante rareza? Lo más probable es que sea el resultado de un desgarro provocado por un encuentro muy cercano con otra galaxia –que se insinúa por detrás de sus brazos espirales– que habría pasado de izquierda a derecha. Pero esta extravagancia es demasiado frágil, y no puede durar mucho: tal como ocurre con los verdaderos renacuajos, Arp 188 inevitablemente irá perdiendo su cola con el correr del tiempo; en este caso, de los millones de años. Y las estrellas que la forman terminarán formando pequeños cúmulos “satélites” a su alrededor.
8 y 9. Un choque y un anilloLos últimos dos lugares de esta selecta colección están reservados a un espectacular choque de galaxias y a una hermosa criatura anillada. El choque está protagonizado por las lejanas NGC 2207 y la más pequeña IC 2163, dos galaxias espirales que desde hace cientos de millones de años están interactuando gravitacionalmente. Lo que muestra esta fotografía del Hubble es apenas un cuadro en una larga y sufrida película. Una verdadera guerra de las galaxias repleta de episodios caóticos, protagonizados por corrientes de estrellas disparadas a la deriva, oleadas de compresión de nebulosas, y sus consiguientes nuevos alumbramientos estelares. El resultado final está sellado: la galaxia más grande (NGC 2207, a la izquierda de la imagen) terminará “asimilando” a la más chica, IC 2163 (a la izquierda).
La última parada de este viaje nos lleva a 600 millones de años luz de la Tierra. Allí nos espera la frutilla del postre: una galaxia rodeada por un anillo. Se la conoce como “Objeto de Hoag”, en honor al astrónomo Art Hoag que la descubrió en 1950. El anillo está dominado por brillantes estrellas azules; en cambio, el cuerpo central, más o menos esférico, está repleto de viejos soles rojos y amarillos. Y ambas estructuras están separadas por una zanja de vacío. ¿El origen? Se sospecha que la criatura de Hoag seguramente nació hace algunos miles de millones de años, cuando una pequeña galaxia atravesó a otra más grande. Y no es la única: durante los últimos años, los astrónomos han descubierto varias más, abriendo otra categoría dentro de la tradicional clasificación galáctica de Hubble: las “galaxias anillo”.
FinalDe Andrómeda al Sombrero. De la espiral al renacuajo. Del monstruo a la belleza anillada. Se suele decir que para muestra vale un botón, pero en este caso han sido diez: el extravagario galáctico nos pedía a gritos una muestra más generosa.
Mariano Ribas

domingo, 26 de agosto de 2012


Murió el primer hombre que dejó su huella en la Luna  


El astronauta tenía 82 años y amaba volar. Su familia pidió ayer, en su honor, hacerle un guiño a la Luna en una noche despejada.


La primera pisada. Esta imagen dio la vuelta al mundo hace más de 40 años. Fue difundida por la NASA.

“A la gente le encantan las teorías conspirativas, son muy atractivas. Pero nunca les di importancia, porque sé que algún día una misión volverá a la Luna y hallará la cámara que dejé ah í”.

Neil Alden Armstrong

clarin